* Oaxaca: protección no a periodistas sino a sus agresores
Cuauhtémoc Blas
Sin una prensa libre, capacitada y veraz la sociedad pierde mucho, pierde nada menos que la posibilidad de tener buena información para tomar sus decisiones. Por eso es necesario proteger doblemente el trabajo de los comunicadores. Por su derecho al trabajo y porque ese trabajo privado es de interés y trascendencia social.
No es por un prurito elitista la exigencia de protección al periodista, sino por el valor de dicha actividad, sin la cual no habría información ni elementos de juicio para los ciudadanos. Por eso existen protocolos para su defensa hasta en los conflictos armados.
En las guerras, siempre se ha dicho, lo primero que muere es la verdad. Los interesados se lanzan contra la difusión de sus masacres y objetivos siniestros en las guerras formales. Pero hay otras guerras, como esas de baja intensidad que padece Oaxaca.
Aquí se trata de grupos que están en guerra contra la sociedad, grupos de intereses, facciosos, de la delincuencia organizada o poderes fácticos como los gremiales, en Oaxaca llámense Sección 22, Sindicato Libertad, CTM, 14 de Junio, Comuna, UGOCEP, etcétera. Algunos escudados en discursos seudo revolucionarios, otros abiertamente mafiosos.









