Oaxaca, sucesión y marketing
Cuauhtémoc Blas
Para uno que madruga otro que no duerme, es la divisa de los políticos de hoy. De ahí que la sucesión en Oaxaca esté más que adelantada. Aún no se cumplían los tres años de Gabino Cué y los aspirantes ya se movían por todos lados, unos con más eficacia que otros. Unos con planificación y buen uso de la mercadotecnia, otros al contrario. De ambos casos hay sendos ejemplos, Benjamín Robles, en el primero y en el segundo Samuel Gurrión.
Además de los señalados hay más de media docena de aspirantes que se mueven hasta donde sus actuales condiciones como funcionarios federales o cargos políticos les permiten. Los junior con los cargos en el actual gabinete, Narcedalia Ramírez y Alejandro Murat. La primera como directora del Instituto Nacional de la Economía Social y el segundo director de Infonavit. Ambos con padres ex gobernadores con capacidades de maniobra aún en el PRI.
Por la cortesía elemental entre funcionarios de uno y otro nivel de gobierno, los junior aspirantes con esos cargos sólo pueden mostrarse en las regiones de Oaxaca con el argumento de actos propios de sus dependencias, sin mostrar sus intenciones sucesorias, y menos realizar discursos críticos que posicionara a su partido y a ellos mismos, ante un gobernante que tiene realmente poco que no pueda criticársele.
Empero, asoman ya las nuevas condiciones políticas con las elecciones federales del próximo año, donde los aspirantes podrán dejar esos cargos para ir por uno de elección popular. Las también adelantadas listas de candidatos a diputados donde se manejan esos y otros nombres no carecen de verosimilitud. Figuran otros como José Antonio Hernández Fraguas, con cargo relevante de su partido el PRI ante el Instituto Nacional Electoral.









