Juchitán, corredor del crimen; Oaxaca entre los estados más violentos
Gabino, omisiones criminales
La frivolidad con que Gabino Cué ocupa el Palacio de Gobierno de Oaxaca resulta de una negligencia criminal para los oaxaqueños. Nadie lo respeta, menos le temen, su debilidad, el vacío de poder, es llenado por las bandas de todo tipo que mantienen en zozobra a municipios y autoridades locales. En esta selva sin Estado de derecho que es Oaxaca, el más fuerte destruye al más débil, ante la pasividad de ese gobernador omiso que se dedica sólo a endeudar a Oaxaca y a dilapidar el erario sin dejar alguna obra trascendente. Estos ríos de sangre también son su herencia.
En la sola jornada de un día de septiembre cayeron siete personas muertas en Oaxaca, hay quien consigna que fueron ocho. Estadísticas aparte, cada una es un mundo de dolor humano, no sólo un frío número.
Tres de ellos fueron ejecutados por sicarios en un restaurante céntrico de la ciudad istmeña de Juchitán de Zaragoza, dos vinculados a la delincuencia organizada, la prensa regional los asocia al buscado Juan Terán, caudillo de una banda de la legendaria Séptima Sección.
Los vinculados a esa banda son Eliseo Martínez Bello y su chofer Jacovi Orozco Orozco, ambos también empleados del Ayuntamiento juchiteco, el primero Juez Municipal. El tercer caído es un abogado ajeno a esos negocios, Eduardo López Rivera, secretario del Consejo Distrital Electoral del IEEPCO, invitado a desayunar y a morir esa mañana en el restaurante Limbers. (Enfoque Diario, jueves 15 de septiembre de 2016)






