Alejandro Herrera, largo y sinuoso camino
Largo ha sido el camino del pintor Alejandro Herrera desde 1974, cuando ingresó a Artes Plásticas de la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca, y al año siguiente como miembro fundador del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo.
Cuenta el pintor que cuando iniciaba sus estudios alguien le enseñó un hermoso libro de códices. “Era un librote así como la biblia, me impacto mucho, vi unos grafiados muy bellos, manchas de tintas naturales y todo eso comenzó a nutrir mi trabajo”. Comenzó a buscar desde entonces —dice— una línea que diera ese mensaje que nos dejaron los ancestros.”
Alejandro sostiene que el Valle y las montañas de Oaxaca, Monte Albán, Mitla, Yagul son las bases de su arte. Afirma que hay que recuperar el pasado grandioso de Oaxaca, pero enriquecerlo con las formas actuales, incluirlos, precisamente, en la esencia del arte que es universal.






