Cuauhtémoc Blas
Los asaltantes de un banco se arriesgan muchísimo: a ser detenidos y pasar años en la cárcel, o a ser heridos o muertos, si hay enfrentamiento. Los de cuello blanco no tienen mérito, por así decirlo, no corren riesgos, tienen defensores y casi garantizadas sus ganancias mal habidas. Se mueven, además, con un aire de respetabilidad. Se da en el sector público y privado. Trataremos del segundo.












