Cuauhtémoc Blas
Oaxaca lo tiene todo: miseria, de lo peor en transparencia gubernamental, empresas fantasmas, desatención a la salud, corrupción. Efectivamente, Oaxaca tiene todos esos lastres. Tal cual lo reflejan los datos del censo reciente.
Un solo dato fulminante nos ubica en los más bajos indicadores socioeconómicos. Cinco años después, el promedio de educación en la entidad sigue estacionada en 7.5, por debajo de la media nacional que es de 9.2. De ahí sigue nuestro cúmulo de rezagos. Comprensible en tanto el subdesarrollo de un pueblo está en la cabeza de su gente. Solo por este dato el titular del IEEPO, Francisco Ángel Villarreal, debió ser prudente y no querer vacilarnos con que ha realizado una epopeya educativa, aplaudido por su granja de bots. Ridículo.












